Son muchas las cosas que pasan por nuestra mente cuando estamos en la universidad, y otras miles fueron las que nunca me advirtieron que iban a pasar en mi vida universitaria y luego en la profesional.

Cuando estaba en la universidad mi mayor preocupación eran mis horarios, pues ellos podrían ser el mejor aliado o se podrían convertir en el némesis de mi vida y acabar con lo único que me quedaba: La vida social. Felizmente tenía buenos horarios, podía ir a clase, tiempo con amigos, ratos para los trabajos, etc…

Hasta ahí todo era perfecto, yo era dueña de mis horarios, ordenaba mi tiempo y esas cosas importantísimas que deben hacer los universitarios; Pero cuando tuve mi primer trabajo me estrelle contra el mundo imaginario que quiere hacer Trump con México. Si, estamos en contra de él.

Hasta ahí todo era perfecto, yo era dueña de mis horarios, ordenaba mi tiempo y esas cosas importantísimas que deben hacer los universitarios

Así es lectores, siempre pensé en cosas como: “No quiero ser un títere de la industria, yo haré todo a tiempo y tendré mi espacio”. Pero ¡oh oh!, me volví a estrellar contra el dichoso muro y esta vez mucho más fuerte (tan fuerte que lo tumbe), me convertí en un títere, básicamente me convertí en esclava de mi celular y pase a ser el accesorio del mismo, era como una carcaza linda, pero accesorio al fin y al cabo. La productora tenía días explosivos llenos de reuniones, lluvias de ideas, licitaciones entre otras cosas que al final del día me dejaba con más ganas de dormir que de vivir. Adiós vida social, ahora eres un recuerdo.

Pero aquí no acababa todo, no. Aquí ya no tienen un papel mis papás, pues ya no pueden ayudarme si alguien me trata mal, atrás quedaron esas maestras “tronchatoro” abusivas a las que podía acusar con mis papás. Ahora tenía que chocar con cientos de “Guasones creativos” que querían superarme como diera lugar, pero bueno, reforcé mi personalidad y pude sobrevivir a esta “jauría de lobos”.

Entonces, seguí en mi vida de esclava con licitaciones y entregas, que como en el medio, “Son para ayer”, pero intenté sobrevivir, porque mi mamá me enseñó que el que persevera alcanza; y entendí que todo es risa y diversión, porque tenía un pago que aunque no era tan bueno me daba para el “desmadre” y la “puti vuelta”. Aquí no se gana pero se goza.

Pero, debo decirles que no todo es malo, claro, uno si es muy soñador pero si uno se esfuerza y se esmera, esa frase que le dijiste a tu familia cuando querías estudiar esto: “Mamá quiero ser publicista y seré el mejor para cambiar el mundo”, empieza a cobrar un poco de sentido.

 "Uno si es muy soñador"

Así que, profesores, decanos, directivos universitarios, por favor, no más mundos de sueños, díganle a sus estudiantes que deben ser muy muy muy (BIS) pacientes, que mantengan una alta autoestima, porque posiblemente el 99% de sus jefes van a ser unos completos antihéroes; Y que si no les gusta trasnochar hay carreras que no son tan exigentes, que la frase “ Es para ayer” será el pan de cada día; por favor, no más felicitaciones a los estudiantes por trabajos mediocres, mas mano dura sin necesidad, claro, de romper ilusiones. Ah! Y una clase que se llame “ Cómo sobrevivir mi primer año laboral con el mínimo” o “Sobreviviendo con el mínimo y finanzas”.

A los que creen que la publicidad el diseño, el periodismo y las demás carreras que tienen algo que ver con la creatividad, son fáciles y para vagos, les digo a grito herido que, como dirían mis amigas las Canario “NO SE VISTAN QUE NO VAN”, que los invitamos a una lluvia de ideas después de las 6 Pm con 10 personas que tienen ideas distintas y deben ponerse de acuerdo, o mejor aún, una reunión con un cliente de esos peculiares que creen que por ser creativos consumimos drogas.

Nunca me dijeron que fuera tan difícil salir a la vida real. Nunca me dijeron que los egos en la vida laboral eran tan ‘fregados’, pero tampoco me dijeron que cuando un CEO reconocido te felicita, sientes más felicidad que cuando diste tu primer beso.

A veces odio mi trabajo, pero el 70% de mi tiempo lo amo y aunque me da lagrimas de sangre, en lo más profundo de mi corazón es lo que amo hacer y por eso lo elegí… Y así le pasará o le pasó a usted señor lector.

 

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Content Chief

Milly Vargas

Actif Studio